El 4 de marzo de 2026, el COLCAP se desplomó. Las acciones de Grupo Sura perdieron casi un 10% en una sola jornada. El volumen de transacciones en la Bolsa de Valores de Colombia cayó un 76% respecto a días anteriores, como si los inversionistas hubieran decidido, en manada, huir al mismo tiempo hacia la salida.
¿Y tú? ¿Revisaste tu portafolio ese día? ¿Lo vendiste? ¿Les enviaste un mensaje a tus amigos preguntando «¿ya salieron del mercado?». Si la respuesta es sí a cualquiera de estas preguntas, bienvenido al club más caro del mundo: el club de los que siguen a la manada.
El sesgo que hoy te voy a contar no aparece solo en Colombia. Esa misma semana, el S&P 500 tocó su mínimo del año, con más de 5% de caída desde enero. Los titulares hablaban de guerra en Medio Oriente, stagflación, recesión. Y millones de inversionistas vendieron. Todos al tiempo. Todos juntos. Todos perdiendo.
Qué es el sesgo de manada
El sesgo de manada (herding behavior o herd bias) es la tendencia de los inversionistas a imitar las decisiones financieras de la mayoría, ignorando su propio análisis e información disponible. En lugar de preguntarse «¿qué dice mi estrategia?», la pregunta que prevalece es «¿qué están haciendo los demás?».
No es un fenómeno de novatos. Los gestores profesionales también sucumben a él. Un estudio clásico de Scharfstein y Stein (1990) en The American Economic Review demostró que incluso los analistas institucionales replican el comportamiento de sus pares por miedo a equivocarse solos: si te equivocas con la manada, nadie te culpa; si te equivocas contra ella, eres el idiota.
Bikhchandani, Hirshleifer y Welch (1992) lo formalizaron con el concepto de cascadas informacionales: cuando la señal de los otros parece más confiable que la propia, el individuo racional decide ignorar su información privada y seguir al grupo. El problema es que si todos hacen lo mismo, el precio del activo ya no refleja valor fundamental, sino pánico colectivo.
«Si te equivocas con la manada, nadie te culpa. Si te equivocas contra ella, eres el idiota.»
Scharfstein & Stein, The American Economic Review, 1990
El dato que duele
Mira la siguiente tabla. Te muestra lo que ocurrió en el mercado americano y colombiano durante la corrección de febrero y marzo de 2026, y qué pasó poco después cuando el pánico cedió:
| Activo / Índice | Caída máxima | Período | ¿Qué pasó después? |
|---|---|---|---|
| S&P 500 (EE. UU.) | -5.0% | Ene–Mar 13, 2026 | Compradores intradía redujeron pérdidas ese mismo día |
| COLCAP (Colombia) | -10.0% | Febrero 2026 | Conservó variación positiva de +3.87% en el año pese a la corrección |
| Grupo Sura (BVC) | -9.68% | 4 mar, 2026 | Fundamentales sin cambio real; caída generada por pánico de manada |
| Éxito (BVC) | -8.08% | 4 mar, 2026 | Volumen de BVC cayó 76.2% ese día: nadie compraba, todos vendían |
| Corficolombiana (BVC) | -6.13% | 4 mar, 2026 | Caída sincronizada sin catalizador corporativo específico |
El ejemplo americano: vendiendo en el piso
El 13 de marzo de 2026, el S&P 500 cerró en 6.672 puntos, su mínimo del año. La caída fue impulsada por datos de inflación persistente y la escalada del conflicto en Medio Oriente, que disparó los precios de la energía y encendió el fantasma de la stagflación.
Los titulares del día eran apocalípticos. Las redes sociales ardían con gráficas de caída. Los fondos de renta variable registraron salidas masivas de capital. El Fear & Greed Index de CNN marcaba territorio de «Miedo extremo». Y eso es exactamente lo que el sesgo de manada necesita para operar: una narrativa común, amplificada, que convierte el instinto de huida en decisión financiera.
Lo fascinante —y lo costoso— es lo que ocurrió después. Los compradores que entraron ese mismo día «porque todos vendían» terminaron reduciendo las pérdidas intradía de manera significativa. El mercado no colapsó. La manada había creado una oportunidad justo cuando parecía el fin del mundo.
Esto no es nuevo. Es el patrón de siempre: en la crisis de 2020 (COVID), el S&P 500 cayó un 34% entre febrero y marzo. Los que vendieron con pánico se perdieron el rebote del 100% que vino después. Según datos de Morningstar, los inversionistas que rotaron hacia efectivo durante correcciones históricas dejaron de capturar, en promedio, entre 1.5% y 3% de retorno anual por el solo hecho de moverse cuando se movía la manada.
El ejemplo colombiano: el COLCAP y el efecto dominó
Colombia no fue la excepción. En febrero de 2026, el COLCAP cayó más de 10%, llevando al índice del primer lugar en América Latina al cuarto puesto en tan solo semanas. No porque los fundamentales de las empresas listadas hubieran cambiado de forma radical, sino porque el conflicto en Irán generó aversión global al riesgo y los inversionistas locales siguieron la corriente.
El 4 de marzo de 2026 fue el día más gráfico: el volumen de transacciones en la BVC cayó 76.2% en una sola jornada. Grupo Sura perdió casi 10%, Éxito más de 8%, Corficolombiana más de 6%. No hubo ningún anuncio corporativo negativo para ninguna de estas empresas ese día. Lo que hubo fue pánico.
El inversionista colombiano promedio, acostumbrado a ver el COLCAP como referente de solidez relativa, reaccionó exactamente como el manual del sesgo de manada predice: buscó lo que hacían los demás, vio que todos salían, y salió también. El resultado: cristalizó pérdidas en el peor momento posible.
Un dato adicional para reflexionar: a pesar de la corrección de febrero, el COLCAP mantenía una variación positiva de +3.87% en el año. El que vendió en febrero por el pánico de manada no solo asumió la pérdida del mes, sino que potencialmente se perdió la recuperación posterior.
Por qué nos pasa: la ciencia detrás del pánico
Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía, nos recuerda en Thinking, Fast and Slow que el cerebro humano tiene dos sistemas: el Sistema 1 (rápido, emocional, automático) y el Sistema 2 (lento, racional, deliberado). Cuando el mercado cae con fuerza, el Sistema 1 toma el control. Y el Sistema 1 está evolutivamente programado para hacer exactamente lo mismo que hacen los demás cuando hay señales de peligro.
Durante miles de años, seguir a la manada fue una estrategia de supervivencia válida. Si el resto de la tribu huía, lo más inteligente era huir también. El problema es que el mercado financiero no es una sabana africana con depredadores, y las reglas evolutivas no aplican aquí.
Robert Shiller, otro Nobel de Economía, lo llama exuberancia irracional cuando ocurre en mercados alcistas, y «pesimismo irracional» cuando ocurre en correcciones. En ambos casos, el mecanismo es el mismo: la narrativa social desplaza al análisis fundamental. La gente no compra o vende activos; compra y vende historias.
El estudio de Barber y Odean (2000), «Trading Is Hazardous to Your Wealth», documentó que los inversionistas individuales que más operan —muchas veces por reaccionar a señales de manada— obtienen retornos anuales hasta 3.7 puntos porcentuales por debajo del mercado, solo por el costo de transacción y el timing inadecuado.
Qué puedes hacer: cuatro reglas anti-manada
No te estoy pidiendo que seas un contrarian empedernido. Te estoy pidiendo que seas consciente. Aquí cuatro reglas prácticas:
- Escribe tu tesis antes de que pase algo. Antes de hacer cualquier inversión, escribe en papel (o en una nota digital) por qué tienes ese activo, cuánto tiempo piensas tenerlo y bajo qué condiciones lo venderías. Cuando llegue el pánico, consulta esa nota. Si la razón original sigue en pie, no muevas nada.
- Apaga las notificaciones durante correcciones. El 90% de las decisiones de manada se toman en los primeros 30 minutos de recibir una mala noticia. Si desactivas las alertas de precio en tu app de inversiones durante mercados volátiles, tu portafolio te lo agradecerá. La mayoría de las correcciones son temporales; la mayoría de los errores de manada son permanentes.
- Mide tu portafolio en años, no en días. Si tienes un horizonte de inversión de 5 o más años, el 90% de las correcciones de mercado son ruido. El S&P 500 ha tenido caídas del 10% o más en casi todos los años de su historia, y aun así ha dado retornos promedio de 10% anual en períodos largos. La manada opera en el corto plazo; tu patrimonio se construye en el largo.
- Usa el rebalanceo automático como ancla. Si tienes una asignación de activos definida (por ejemplo, 70% renta variable / 30% renta fija), haz rebalanceos automáticos periódicos. Esto te fuerza a comprar lo que cayó y vender lo que subió, que es exactamente lo contrario a lo que hace la manada. Es contrarianismo sistematizado, sin depender de tu fuerza de voluntad en un momento de estrés.
La próxima vez que el mercado caiga y tu WhatsApp se llene de «hay que vender», respira. El precio que ves en la pantalla es el precio que la manada decidió esta tarde. El valor del activo es otro número, más aburrido, más lento y, la mayoría de las veces, mucho más tranquilizador.
Deja el dinero estúpido que lo inviertan otros.
Referencias académicas: Bikhchandani, Hirshleifer & Welch (1992), A Theory of Fads, Fashion, Custom, and Cultural Change as Informational Cascades, Journal of Political Economy · Scharfstein & Stein (1990), Herd Behavior and Investment, American Economic Review · Kahneman, D. (2011), Thinking, Fast and Slow · Barber & Odean (2000), Trading Is Hazardous to Your Wealth, Journal of Finance · Shiller, R. (2000), Irrational Exuberance.

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