psicología financiera
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Falacia de planificación financiera: el sesgo que vuelve inútil tu plan de inversión
La falacia de planificación hace que tus metas financieras parezcan más fáciles, rápidas y baratas de lo que son. Este artículo explica cómo ese sesgo sabotea inversiones, ahorro y decisiones de dinero, y cómo planear con más realidad y menos fantasía. Continue reading
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El experto también se equivoca: sesgo de autoridad en inversiones
El sesgo de autoridad hace que confundas seguridad con verdad, cargos con evidencia y recomendaciones con órdenes. Así se cuela en tu portafolio cuando escuchas analistas, bancos, asesores o finfluencers sin mirar incentivos, riesgos y supuestos. Continue reading
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El inversionista de YouTube que cree vencer al mercado: Dunning-Kruger y exceso de confianza
El efecto Dunning-Kruger explica por qué muchos inversionistas novatos se sienten expertos demasiado pronto. El problema no es empezar sin saber: es ganar confianza antes de tener criterio. En inversiones, el ego también cobra comisión. Continue reading
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El cementerio que Wall Street no te muestra: sesgo de supervivencia en inversiones
El sesgo de supervivencia te hace estudiar únicamente a quienes ganaron e ignorar a todos los que hicieron algo parecido y perdieron. Por eso tantas historias de éxito financiero parecen recetas, cuando en realidad son muestras incompletas con buen marketing. Continue reading
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La ilusión de control: mirar tu portafolio todos los días no te vuelve mejor inversionista
La ilusión de control te convence de que mirar más, tocar más y reaccionar más mejora tus inversiones. Pero muchas veces el botón que más rentabilidad protege es el que no oprimes. Continue reading
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Siempre lo supe: el sesgo retrospectivo que te vuelve experto después de perder plata
El sesgo retrospectivo te hace creer que el pasado era obvio. En inversiones, esa ilusión convierte errores en anécdotas cómodas y evita que mejores tu proceso. Continue reading
About Me
No vengo de una familia rica ni heredé secretos financieros. Vengo de clase media, donde equivocarse con el dinero sí tiene consecuencias. Por eso, desde temprano entendí que ahorrar no era una virtud moral, sino una necesidad práctica.
He pasado por casi todas las etapas del “aprendiz financiero moderno”: cursos caros, promesas de rentabilidad rápida, trading, forex, estrategias infalibles que dejaban de funcionar justo después de comprarlas. Perdí dinero, tiempo y algo de paciencia. Aprendí, a la mala, que el mercado no premia el entusiasmo sino la disciplina, y que la mayoría de los atajos son solo formas más rápidas de equivocarse.
Hoy trabajo profesionalmente en finanzas, estructurando y analizando inversiones reales, con números que sí importan y riesgos que no se pueden esconder bajo un Excel optimista. Leo, cuestiono y, sobre todo, desconfío: de los gurús, de las certezas absolutas y de cualquiera que prometa dinero fácil.
Escribo este blog para compartir lo que he aprendido —a veces con libros, a veces con errores— y para ayudar a que tomemos decisiones financieras un poco menos estúpidas. Yo sigo equivocándome, pero cada vez con menos frecuencia. Y con montos más controlados.
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