Cosas estúpidas que no debemos hacer con el dinero – sesgo de contabilidad mental

Es cierto que todos los días nos esforzamos por tomar las mejores decisiones sobre nuestro dinero, al final lo que siempre buscamos, es cómo actuar de manera que nos permita maximizar lo que tenemos, ¿no?

Por más que nos esforcemos, diversos estudios han demostrado que estamos sujetos a lo que los expertos llaman Sesgos de Comportamiento, que en realidad son aquellos impulsos que nos llevan a hacer cosas estúpidas con nuestro dinero.

Para darte un par de ejemplos pensemos lo siguiente:

  • Tenemos una deuda de nuestra tarjeta de crédito con una tasa entre 20% y 30%. A la vez, tenemos ahorrado dinero para imprevisto, por exactamente el mismo valor en una cuenta de ahorros, o un fondo de inversión.

Te aseguro que por más ganador que sea el fondo, difícilmente podrá ganar lo que estás pagando en intereses. Entonces, ¿por qué no pagar la tarjeta de crédito con el dinero que tengo ahorrado?, podrías ganarte un 20% a 30% (lo mismo que no pagarlos al banco).

Confieso que para mí aún es difícil tocar el dinero de los ahorros, es lo que algunos teóricos llaman de Contabilidad Mental, lo que nos lleva a tratar el dinero de forma diferente, según el propósito que tengamos en la cabeza. Y es por esto que muchos decidimos seguir pagando altos intereses, en vez de tocar el dinero ahorrado para pagar las deudas de la tarjeta de crédito.

  • Queremos ahorrar para nuestras metas dentro de 5 o 10 años, sabemos, como vimos en posts anteriores, que lo mejor para ahorrar en el largo plazo son las acciones. Pero qué pasa si el mercado cae en los próximos meses?, pues no debería importar mucho si nuestra meta es a 10 años no?. Sin embargo, somos sujetos a lo que se conoce como Aversión a la pérdida, un comportamiento que nos lleva a ser muchísimo más sensibles a las pequeñas pérdidas que a ganancias similares. Es por esto que miramos todos los días lo que está pasando en la bolsa e incluso tomamos decisiones de liquidar nuestros portafolios en los peores momentos, cuando ya todo ha caído.

Estos son tan solo algunos ejemplos, pero te adelanto que en este blog vamos a tratar en diferentes posts, la existencia de diversos sesgos del comportamiento, cómo identificarlos y cómo intentar sobreponernos a ellos.

Hoy tenemos un espacio especial para ese sesgo que nos hace hacer cosas estúpidas con nuestro dinero. Se conoce como el sesgo del autocontrol y para darte una idea de qué se trata, pensemos en el siguiente ejemplo.

Tenemos un plan de ahorro para nuestras próximas vacaciones, 1.000 dólares que nos sobran después de nuestros gastos mensuales. Ya hicimos cuentas y en 12 meses que vamos a Bahamas, tendremos el dinero justo si seguimos nuestro plan.

Y entonces nos enfrentamos con situaciones donde sale esa nueva herramienta, esa chaqueta, ese accesorio para el carro, o ese videojuego, o ese bolso… tan sólo vale 1.000 dólares y podría comprarlo este mes y empezar a ahorrar desde el siguiente. No debería hacer mucho daño….

Y es así como nuestros planes de ahorro se van a piso, pues en los próximos meses seguramente tendremos una excusa similar.

El sesgo del autocontrol nos lleva a buscar pequeños placeres ahora, sacrificando nuestras metas de largo plazo.

Algo similar pasa cuando queremos hacer una dieta, o dejar de fumar. Un pequeño chocolate o un cigarrillo esta única vez no hará daño, pensamos, y de repente nos encontramos usando la misma excusa una y otra vez.

Las pequeñas satisfacciones ahora de esa compra, ese chocolate o ese cigarro, acaban poniendo en riesgo es mayor placer futuro. Sacrificamos grandes placeres futuros, por tener pequeños placeres ahora. Al final nos criaron enseñándonos a disfrutar el ahora no?. Y es verdad, podemos disfrutarlo, pero debemos encontrar el equilibrio para que nuestros grandes placeres futuros, como esas vacaciones soñadas, el cuerpo de verano perfecto o evitar el cáncer de pulmón, no se vayan a la basura.

Volvamos al dinero, el sesgo del autocontrol termina generando que no ahorramos lo suficiente. Lo que nos lleva a dejar al lado nuestras metas, o tomar riesgos estúpidos como buscar invertir en el supuesto gurú de forex o crypto, o en ese negocio donde sólo tienes que poner dinero y meter otras otras 5 personas para doblar tu inversión… al final acabamos sin las vacaciones y sintiéndonos horribles.

¿Y entonces qué puedo hacer para superar este sesgo?. Pues la verdad no es un camino fácil, está en nuestra naturaleza, así que no te sientas mal por no lograrlo de un día para otro. El primer paso es tomar conciencia y, como lo dijimos en una entrada anterior, tener un plan y mantenerse fiel a éste.

Algo que me suele ayudar bastante es hacerse las siguientes preguntas

  • ¿Verdaderamente necesito comprarlo?
  • ¿Es mi gusto, o estoy comprando esto sólo por aparentar?
  • ¿Realmente voy a usarlo?
  • ¿Es absolutamente necesario comprarlo ya?, o ¿puedo hacer un plan para comprarlo más adelante sin sacrificar mis metas actuales?
  • ¿De verdad quiero sacrificar esa meta futura por este placer ahora?

Te dije que no era fácil, pero por lo menos ahora tienes un plan para sentarte a reflexionar antes de realizar ese gasto impulsivo.



Una respuesta a «Cosas estúpidas que no debemos hacer con el dinero – sesgo de contabilidad mental»

  1. […] nuestro post anterior introducimos de Sesgos del Comportamiento y como la Contabilidad Mental puede llevarnos a incurrir en gastos estúpidos, aunque creamos que […]

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About Me

No vengo de una familia rica ni heredé secretos financieros. Vengo de clase media, donde equivocarse con el dinero sí tiene consecuencias. Por eso, desde temprano entendí que ahorrar no era una virtud moral, sino una necesidad práctica.

He pasado por casi todas las etapas del “aprendiz financiero moderno”: cursos caros, promesas de rentabilidad rápida, trading, forex, estrategias infalibles que dejaban de funcionar justo después de comprarlas. Perdí dinero, tiempo y algo de paciencia. Aprendí, a la mala, que el mercado no premia el entusiasmo sino la disciplina, y que la mayoría de los atajos son solo formas más rápidas de equivocarse.

Hoy trabajo profesionalmente en finanzas, estructurando y analizando inversiones reales, con números que sí importan y riesgos que no se pueden esconder bajo un Excel optimista. Leo, cuestiono y, sobre todo, desconfío: de los gurús, de las certezas absolutas y de cualquiera que prometa dinero fácil.

Escribo este blog para compartir lo que he aprendido —a veces con libros, a veces con errores— y para ayudar a que tomemos decisiones financieras un poco menos estúpidas. Yo sigo equivocándome, pero cada vez con menos frecuencia. Y con montos más controlados.

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