Prestar dinero a la familia

Otra forma de ser un estúpido con el dinero

Hace un buen rato no hablábamos de las cosas estúpidas que hacemos y que afectan nuestra salud financiera. Estuve haciendo entonces un auto examen de aquellas cosas que yo mismo continúo haciendo.

Prestar dinero a la familia es una de las cosas más estúpidas que he podido hacer (y varias veces). Claramente de esta categoría de familia se excluyen los padres, ellos merecen no sólo nuestro apoyo total emocional y financiero, sino que incluso deberíamos estar amortizando la gran inversión que hicieron en nosotros. Ya pensaron lo que costó comida, ropa, educación, entre otros…

Aclarado esto, en esta categoría de familia identifico tíos, primos, hermanos, sobrinos y otros.

¿Por qué creo que prestar dinero a la familia es algo estúpido?, empecemos numerando algunas razones:

  • Nunca realizas un juicio real de recuperabilidad, seguramente recurres a tu cerebro emocional
  • Esperan que les prestes sin intereses
  • Terminan transfiriéndote el riesgo de un tercero (aquel famoso “préstame mientras a mi X me paga”)
  • Es difícil (para mi casi imposible) cobrar. No sólo es incómodo, sino que genera fricciones
  • Con las personas cercanas, increíblemente los deudores son más relajados y tienden a demorarse, o simplemente no pagar

Aunque escribo un blog de consejos para no hacer cosas estúpidas, confieso que esta es una de esas cosas estúpidas que se me hizo más difícil evitar. Caí varias veces, pero ahora he aprendido a decir NO.

Al intentar entender por qué lo hice (y como ya lo dije, lo hice no una sino varias veces), siento que tiene que ver con querer partir siempre de la buena fe y del hecho de pensar que no se puede generalizar un comportamiento.

No porque tu tío sea una mala paga, significa que tu sobrino vaya a serlo, verdad? Así como no hay delitos de sangre, quisiera creer que cada persona es diferente, por más que sean parte de un mismo grupo.

Después de mucha reflexión creo que en realidad no tiene tanto que ver con que sea familia o no, sino de nuestra propia actitud frente a diferentes personas que nos piden recursos.

Déjame ponerlo en ejemplos simples como actúo yo frente a cada uno.

Terceros sin relación cercanaFamilia
Soy racional, entre lo que evalúo siempre está presente el ¿será que si es capaz de pagarme?Recurro a la emoción, no hago un análisis de si será capaz o no de pagar
Cobro intereses, al final el dinero tiene un costo de oportunidadNuevamente la emoción, ¿cómo le voy a cobrar intereses si es de la familia?
Pido pagarés, letras o documentos firmadosSólo pido la cuenta bancaria y desembolso
Pido garantías en caso de altas sumas o dudas en el pagoNuevamente la emoción, si necesita el dinero ¿cómo se lo voy a hacer más difícil?
Soy incisivo en el cobro. Si tiene un compromiso, ¿cómo no lo va a cumplir?Seguramente tiene inconvenientes, le daré un plazo para no incomodarlo más allá de sus problemas

¿Identifican el problema?

No es porque sea un familiar al que le estoy prestando, el hecho que esté volviendo mi dinero estúpdio. Son las actuaciones frente a diferentes tipos de personas las que hacen que en un caso pueda ser un buen negocio y en el otro simplemente un dolor de cabeza.

Al final somos seres sociales, nos gusta estar en ambientes familiares donde nos sentimos bien. ¿Porqué lo dañaría entonces por unos pocos miles de dólares que se están demorando en devolver? Esto es precisamente el pensamiento de alguien siendo estúpido con su dinero.

¿Y entonces debería o no prestar dinero a mi familia?

En mi caso, la respuesta es muy simple, NO. Si no soy capaz de dejar a un lado las emociones, y confieso que no soy capaz de hacerlo, es mejor simplemente decir que no. Inventarse una excusa en el peor de los casos, algo como “no tengo la liquidez”, “ahora tengo muchos gastos”, etc

Ahora, si diferente a mí, eres capaz de ser lo suficientemente racional e incisivo, pues adelante, pero actúa como si estuvieras prestando a un desconocido. Firma documentos, pide garantías, cobra intereses y sé muy juicioso en el cobro. Al final ese es el negocio de prestar dinero. ¿O te imaginas un banco que nunca cobrara o no pidiera garanías, o prestara a quien sabe no puede pagar, crees que seguirían existiendo?

Sigo creyendo que a veces es difícil aislar la racionalidad de la emoción en temas familiares. ¿Si puedo sacarlo de este apuro, por qué no hacerlo?, ¿puedo ayudarle con su negocio?, ¿puedo ayudar a que haga ese gasto que tanto quiere?

Es tu elección, ten dinero estúpido que seguramente vas a perder (o terminas perdiendo una buena relación familiar), o te inventas algo y mantienes tu dinero invertido en tu Fondo, CDT, Acciones, o donde quiera que hayas escogido (Te dejo algunas ideas en una entrada anterior), lo que seguramente te permitirá seguir construyendo tu patrimonio y libertad financiera, al mismo tiempo que mantiene tus buenas relaciones familiares.



2 respuestas a «Prestar dinero a la familia»

  1. Muy buen artículo. Sin duda, nos lleva a reflexionar sobre la importancia de separar la razón del corazón en temas de dinero. No es fácil, sobre todo si se trata de la familia, pero vale la pena considerarlo siempre que estemos ante esta situación.

    1. Así es.
      Es importante actuar de forma racional para no afectar nuestra salud financiera. Somos humanos y puede ser complejo, pero necesario.

Deja un comentario

About Me

No vengo de una familia rica ni heredé secretos financieros. Vengo de clase media, donde equivocarse con el dinero sí tiene consecuencias. Por eso, desde temprano entendí que ahorrar no era una virtud moral, sino una necesidad práctica.

He pasado por casi todas las etapas del “aprendiz financiero moderno”: cursos caros, promesas de rentabilidad rápida, trading, forex, estrategias infalibles que dejaban de funcionar justo después de comprarlas. Perdí dinero, tiempo y algo de paciencia. Aprendí, a la mala, que el mercado no premia el entusiasmo sino la disciplina, y que la mayoría de los atajos son solo formas más rápidas de equivocarse.

Hoy trabajo profesionalmente en finanzas, estructurando y analizando inversiones reales, con números que sí importan y riesgos que no se pueden esconder bajo un Excel optimista. Leo, cuestiono y, sobre todo, desconfío: de los gurús, de las certezas absolutas y de cualquiera que prometa dinero fácil.

Escribo este blog para compartir lo que he aprendido —a veces con libros, a veces con errores— y para ayudar a que tomemos decisiones financieras un poco menos estúpidas. Yo sigo equivocándome, pero cada vez con menos frecuencia. Y con montos más controlados.

SUSCRÍBETE Y RECIBE ACTUALIZACIONES A TU CORREO

Descubre más desde Dinero Estúpido

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo